Reseña sobre Miles Christi según el blog “cuántos rajaron”

Lo primero que viene a la mente al conocer este instituto religioso es comprender a qué se refiere Miles Christi. No ciertamente a los miembros de la congregación, pues el nombre es singular y no plural. Con probabilidad se refiera a lo que debe aspirar todo miembro del Instituto y, designe como analogado principal de esa realización al fundador, el Pbro. Roberto Juan Yannuzzi.

En su sitio web proclama que el 15 de agosto de 1984 el Pbro. Roberto Juan Yannuzzi recibió una inspiración divina de fundar una agrupación de sacerdotes. A partir de ese momento el Pbro. Yannuzzi se dedicó a estrechar lazos entre sacerdotes para ir modelando el futuro de su congregación. También comenzó a frecuentar el colegio Santo Tomás de Aquino, donde se aprovechó del GAST (grupo apostólico Santo Tomás) y la facultad de filosofía de la UCA en busca de discípulos. A ellos les repartía unas fotocopias secretas con sus escritos formativos que le permitirían reclutar jóvenes, futuros soldados de Cristo.

El máximo esplendor del P. Yannuzzi en Buenos Aires fue en los inicios de la década del ’90, cuando logró ingresar 12 jóvenes de su cosecha personal en el seminario de Buenos Aires. Luego de algunos problemas internos en el grupo de los 12 fueron éstos explusados y enviados a otros seminarios del país y del exterior.

Yannuzzi cayó en una profunda depresión. Él siempre había manifestado que era necesario poner al servicio de Dios todas dotes humanas que el Señor le había concedido. Por eso era amigo de Mons. Caffara, del Cardenal Quarracino y de Mons. Bergoglio. Pero ante la primera dificultad, toda su obra humana se veía derrumbada. El Cardenal Quarracino –con falsos informes- lo había traicionado y Mons. Bergoglio –su confesor- lo había abandonado.

Supo reponerse a los contratiempos y por fin consiguió el apoyo de Mons. Galán en La Plata, se trasladó allí y comenzó una nueva etapa de prosperidad en el grupo. Todo ese proceso fue pintado como obra de la Providencia que le mostraba el camino a seguir. Adoptó un perfil más bajo y continuó su labor.

De todos modos no dejó de “ayudar” a la Providencia y no abandonó del todo la Arquidiócesis de Buenos Aires pues, clandestinamente, atendía jóvenes en lo que sus seguidores llamaban el “petit hotel”. Una casona en Estivao y Río de Janeiro, en el barrio de Caballito. Con alguna martingala jurídico moral justificaba esa desobediencia.

Por sus métodos de reclutamiento se los suele comparar con el Opus Dei y con el IVE.  Pero aunque Yannuzzi proclama heber fundado el primer Instituto religioso clerical de origen argentino aprobado (olvidó aclarar que la aprobación es diocesana y no pontificia), llegó tarde a la repartija de fieles.

Siempre dijo que quiere tener un grupo pequeño al cual poder seguir desde cerca. Con ello excusaba el escaso número de vocaciones, en comparación por ejemplo, con el IVE y evitaba las críticas que sufría el IVE que estaba en el candelero.

Ya sin influencia en Buenos Aires , hoy sus fuentes de reclutamiento provienen de su “semana de la juventud”, que ellos llaman congresos en los que exponen diversos oradores sobre temas de interés. Tienen su grupo misionero, sus escritos para “iniciados” y el culto al fundador, infaltable en un grupo de estas características.

El fundador, al igual que el P. Buela, es un típico porteño canchero que cree que se lleva el mundo por delante. Tiene un gran complejo de inferioridad causado por su baja estatura que suple con su risa socarrona, su chiste fácil y su espíritu avasallador.

Como cualquiera de estas fundaciones no tiene un perfil definido, salvo el de seguir al fundador en lo que él indique. No imitar, pues hay cosas que sólo puede hacer el fundador. De hecho dice su sitio web que “Miles Christi es un Instituto religioso que congrega a Sacerdotes y Hermanos Coadjutores quienes, con la gracia divina, nos proponemos, ante todo, tender fervientemente a la santidad, para la mayor gloria de Dios, dedicándonos con ardor a la santificación de los laicos, principalmente jóvenes universitarios”. Nada que no sea común a tantísimos otros institutos.

Tiene sus propios milagros y signos que demuestran a sus seguidores la predilección divina por el Instituto. De ello no hay referencias en sus propios escritos, más bien aparecen en publicaciones periféricas para evitar una incómoda explicación oficial. El secreto está en el trato personal del fundador con cada miembro, pues los otros sacerdotes son meros repetidores del Pbro. Yannuzzi a quien le refieren todo lo que concierne a los futuros miembros de la congregación.

Tiene un perfil netamente voluntarista que parece sacado del libro del P. Ayala Formación de selectos. En sus pláticas para iniciados pululan frases como “querer es poder”. Por eso utiliza las grillas de plan de vida, estadísticas y todos los instrumentos que considera esenciales para forjar una voluntad capaz de ser un Miles Christi a sus órdenes. En ese contexto se entiende que no hayan podido evitar la tentación de abrir una casa en Estados Unidos.

Aunque supo captar, adaptar y mejorar -según sus intenciones- los métodos del Opus Dei y del IVE,  en esencia es más o menos lo mismo y sufre el mismo proceso de deserción. Antes desconocido y poco apreciado por la escasa cantidad de miembros, hoy un poco más notorio.

Extracto del blog “Miles Christi ¿cuántos rajaron?”:

http://cuantosrajaron.wordpress.com/2011/07/02/miles-christi/